Un fin de semana cualquiera en la vida del joven humanus currantis
Ha llegado el fin de semana.
Esos dos días con sus noches que se intentan exprimir al máximo en un desesperado intento de que parezcan mas tiempo . Desde el jueves tu movil arde mas que la vagina de una monja, sucediéndose los planes uno tras otro al tiempo que se desbaratan al mismo ritmo . Es viernes y aún no sabes si vas a follar o no, por que tu novia no sabe si va a tener la regla o no y tu que de joven te interesaban poco las matemáticas, no sabes todavia hacer los cálculos simples de sumar 28 días a la última vez que te puso esa excusa para no ir a la cama contigo. Por eso les digo a mis hijos que todo lo que se aprende en la escuela, acaba teniendo una finalidad personal, aunque no lo parezca.
Tus amigos, que siempre están ahí, se han ido y te hallas tan agobiado que empiezas a pensar, que eufemismo, en llamar a tus compañeros de la oficina . La cosa está muy mala para llegar a estos extremos pero cualquier cosa es mejor que aguantar un sabado por la noche con tus padres en el sofá haciéndose carantoñas . Con esa idea en la imaginación todavía fresca, revuelves todos tus contactos, el terror atenaza tus manos y apenas das pié con bola, se te caen las cosas al suelo, esparcidas como las cenizas de un muerto al viento sobre el mar, cuando enfurecido pegas una patada a la agenda, desprendiendose una hoja en la cual está el teléfono de aquella chica que estaaaaba tan buena, tu corazón palpita con fuerza, y es que no estás en muy buena forma y el ejercicio de desparramarlo todo te ha agotado, aún así haces un esfuerzo y te agachas a cogerlo, con un atisbo de esperanza, que mas que un atisbo es como los 100.000 turcos que tomaron parte en la toma de Constantinopla, fin del Imperio Bizantino, una fuerza imparable.
Raudo cual centella, marcas y esperas, sientes en las sienes el bombardeo de tus latidos, mientras rezas, tu que eres mas ateo que Ho Chi Min . Ella contesta, tu azorado e improvisando consigues en medio de la presión, no solo salir bien parado, no quedando como un idiota salido sin plan para el miserable fin de semana, si no encima gracioso e interesante, consiguiendo la cita .
