Ay futbol, prensa rosa y otras lides.
La función de la ficción es hacernos olvidar la realidad. Los deportes, la prensa rosa y si me apuras la otra (ironia) son utilizados por las personas en un intento de olvidar aquello que nos rodea y o bien no nos gusta o simplemente no ha adquirido las espectativas que deseabamos.
Si utilizamos el futbol como epicentro de nuestra emociones y no dejamos de recordar que estamos constantemente siendo atacados sin posibilidad de defensa, la presión resultante puede salir en forma de violencia.
Algunos que no siguen el futbol se dedican a hacer guerras, o, a prohibir los matrimonios homosexuales.
Con la sinceridad de uno que del deporte ha vivido, hoy cuando veo las retrasmisiones deportivas me doy cuenta que sin la aportación personal, mediante la implicación a favor de un bando, estas resultan tremendamente aburridas, justo en la misma proporción en que practicar el deporte es divertido y hasta sano, siempre sin excesos, claro está. Era o es, no tengo estadísticas al respecto, un entretenimiento para hombres mayoritariamente. La prensa rosa cubre el arco femenino.
La virulencia con que en estos últimos años ha crecido la oferta rosa, básicamente en televisión
, pues anteriormente lo escrito ya era un porcentaje elevado, teniendo de esta manera relajada a la población que no va a cuestionarse nada que tire por tierra su sitio en la vida.
Así tenemos pues a los hombres adheridos al deporte, las mujeres al, mal llamado, corazón y alguno que piensa que los medios de comunicación son independientes. Entre todos dan una falsa sensación de libertad y sin embargo son esclavos de un sistema, en el cual son piedra angular y apenas reciben migajas del mismo, pero esto no llegan a planteárselo ya que viven sus vidas a traves de "heroes".
En cierto modo los comprendo, estar todo el día comiéndote el coco sobre si está mal o está bien cuando tienes alguien que te lo dice es súmamente cómodo. Además preguntarte cuando no tienes ninguna capacidad de decisión es frustante, porque lo de los votos no deja de ser algo disuasorio.
De todas formas que nadie me mal entienda, doy gracias a la ficción por existir, sin ella la vida es muy áspera para llevarla como un salto de cama.
