Lucas, ese perro.
Lucas, como decidí llamar al perro, daba los pasos sincronizados con los mios. Sin prisa, pero sin pausa nos encaminábamos hacía mí morada. De vez en cuando le lanzaba una mirada que lo decía todo, pero él me respondía con unos ojos tristes como nada mas pueden serlo los de alguien que está solo, y de nuevo me repetía que me estaba equivocando al dejar expuesto mí corazón a sus caricias. En el fondo íbamos a la par en mas de un sentido.
La llave doblada entró con facilidad en la quejumbrosa cerradura, y tras unas vueltas la puerta cedió a mí empujón, al tiempo que una bocanada de olor familiar me envolvió. Lucas parado a mí lado no se atrevía a entrar, supongo que los diversos palos que habría recibido le hacían cuanto menos precavido con tomarse confianzas. 
- Vamos - escuétamente le dije, y él comprendió a la perfección mí invitación.
Me acerqué a la cocina con la intención de averiguar si había algo comestible para el pobre animal, pero mí frigorífico andaba en horas bajas, que digo bajas, con certeza profundas. Por suerte un bacón envasado a un par de días de caducar solventarían su manutención hasta que decidiera pasar por uno de esos supermercados que inundan la ciudad.
Se mantuvo quieto cual estatua de sal, eso viniendo de un bicho que debía tener mas hambre que medio tercer mundo me llevó a la conclusión, de que era un perro que alguna vez tuvo un dueño que le enseñó bien. Cuántos habría tenido, por qué ya no lo tenían... incógnitas que circulaban en mí mente a modo de espiral, ya que si me contestaba una, me provocaba otra, mientras le miraba devorar el grasiento bacón. Por suerte, pensé, no debe tener problemas de colesterol.

rafael dijo
Me encantan los animales, en especial los perros y los gatos. Así que no podré superarlo, necesito saber que va a pasar con tú perro, de momento ya ha comido. Pero... ¿pasará la noche al raso o en casa?
Mmmm, no dormiré hasta averiguarlo.
9 Febrero 2006 | 07:37 PM