KLAUS
Klaus ordenaba alfabéticamente las latas así como todos los productos de su pequeña pero acogedora y provechosa tienda. Se podría decir y de hecho se decía, que era algo maniático casi rozando lo paranoico. Era sorprendente que su memoria, en este sentido fotográfica, en otros no, fuese capaz de descubrir con una sola mirada que algún producto no estaba colocado correctamente e incluso que no estuviera en la posición exacta que eso también lo hacía. Su madre cuando Klaus era Klausito se desesperaba para que colocara su pequeña pero acogedora y... no provechosa habitación.
¿ Qué fue ó qué sucedió para que este muchacho adolescente desordenado y normal se transformase en un adulto maniático obsesivo con el orden?. Yo se la respuesta y ustedes se la imaginan pero no quieren respondérsela, quieren que se lo diga yo para así disfrutar mas rato con mi pequeño pero acogedor... y en absoluto provechoso relato.
Era otoño y caían las hojas, caía la tarde y caía la ropa interior de aquella preciosa y juvenil muchacha, parecía que Klausito se iba a convertir en Klaus cuando ella con voz acaramelada le pregunto si tenía un preservativo. La mente del todavía entonces Klausito empezó a acelerarse a ocho mil revoluciones por minuto en sus olvidadizas y excitadas neuronas, miró su desordenada habitación, sabia que los tenía, vaya si los tenía, puesto que los había comprado con gran apuro, y sabía que los tenía allí en su pequeña pero acogedora y desordenada habitación, pero era incapaz de encontrar algo en aquel maremagnum de ropa, comida, discos y un sinfín de inútiles artilugios. Cuando habían pasado cinco minutos, que es muy poco tiempo pero demasiado para la excitación de una adolescente que ya da por perdido un encuentro sexual, aquella preciosa y juvenil muchachita de cuyo nombre no me acuerdo ni creo que a nadie le importe, se subió su ropa interior, algo en la mente de Klausito se rompió. El exceso de testosterona mezclado con la adrenalina que expulsó en la infructuosa búsqueda dejó fritos una serie, una larga serie de enlaces neuronales.

Cierto es que Klausito llegó a convertirse en Klaus pero esa es otra historia y hoy se trataba de aclarar la manía obsesiva por el orden de nuestro pequeño pero acogedor y algo provechoso amigo.

pálpitos dijo
Pobre Klaus, pero aun así, menos mal, le podia haber dao por alejarse de toda chica y sin embargo se volcó al orden, esperemos que con las chicas desde entonces le haya ido mejor, lo que es seguro es que su mamá estará feliz...
Esperemos que las demas chicas tambien...
3 Abril 2006 | 09:13 AM