Todo por no molestar
Cuando uno empieza un artículo seis veces, y las mismas lo borras porque te parece insustancial lo que escribes,
o porque tal como vas poniendo palabras te autocensuras, o porque sencillamente los temas crees que deberían tener un tratamiento más profundo que tres párrafos, no se si tengo un problema o sólo es que hay días que prefieres no decir nada.
Esta semana me ha sucedido entera. El lunes si no llega a ser por el nacimiento de Sofia, que tampoco dió más que para cinco lineas, el martes fué texto de archivo, el miércoles un libro, y el jueves una foto ( de abril para más señas, aunque la manipulase ese día). Y aquí estoy el viernes sin haber dado palo al agua intentando salvar los muebles.
Supongo que no quiero hablar sobre determinados temas, por la razón que sea,
no voy a entrar en sesudas analizaciones al respecto, y eso hace que vaya quedándome sin cosas de las que hablar con la suficiente pasión que pueda exigirme...esto ya empieza a ser trabajo de psicoanalista, y como no lo soy, aunque me guste jugar a ello, tampoco voy hacerlo.
Sé que en trasfondo está el deseo de agradar, de no molestar, de que en el fondo por mucho que uno quiera no puede llover a gusto de todos y eso me frena, me anquilosa, me limita, me lleva por derroteros tan increibles como no saber que escribir. No tiene nada que ver con una sequía creativa, que va, si fuese así, no habría empezado seis veces esto, simplemente no habría empezado ninguna, no, tiene que ver con como encarar lo que voy a decir, sobre lo que voy a decir, que empiezo y a las dos lineas ya me cuestiono como lo estoy diciendo y hasta donde quiero decir, y ahí me entra el miedo escénico, y lo borro sin contemplaciones, porque no me gusta el cariz que va tomando lo que escribo o adivino hacía donde va a ir lo que estoy poniendo en el borrador y me arrepiento antes de cometer el pecado.
Fijo que habrá alguien que comentará este post y me dirá con su mejor intención que escriba lo que quiera y como quiera, y que carajo, tendrá razón que para eso este es mí blog, pero sólo soy un pobre hombre perdido en la inmensidad del universo, una mota de polvo, un grano de arena, que no desea nada más que sentarse en una silla en el porche trasero a ver atardecer con el ánimo apaciguado.


rafael dijo
Pues no te voy a decir que escribas lo que quieras y cuando quieras que para eso es tu blog. No te lo digo.
Pero tus perspectivas me dan envidia: sentarse en el porche a ver atardecer tranquilamente, con esa puesta de sol, es mejor que escribir un post.
Y eres todo menos un pobre hombre perdido.
Ya te vendrá la inspiración, además, en Sevilla, con esa "caló", las musas estarán de vacaciones, por cierto, al techo no le iría nada mal, una mano de pintura... niño, deja ya de joder con la pelota... y ponte a escribir.
24 Junio 2006 | 02:55 PM