El viaje prosigue.
( Continua)
A Zamora llegamos sobre las cinco de la tarde y tras dejar el coche en el parking, pateamos sus calles, pero el cansancio acumulado empezaba a hacer mella en nuestro ánimo. La Catedral, La Magdalena, San Isidoro, el parque del Castillo, Palacio Episcopal, Casa del Cid, Palacio de los Momos, y alguna cosa más que seguro me dejo, lo cierto es que a estas alturas andaba algo zombie y mís recuerdos son algo nebulosos y más pensaba en no coger noche en carretera que estar a lo que estábamos.

El hotel de Benavente se hallaba a las afueras de la ciudad y aquí tuvimos el primer síntoma de que debiamos aflojar la marcha cuando uno de los componentes del grupo cayó en la cama sin remisión, y no fui yo, que tras la ducha me recompuse. Al final dejamos que los niños se tomasen un sandwich mixto en el hotel y que descansasen en las camas. Nosotros fuimos a cenar con un antiguo compañero de mí mujer, razón principal por la que habiamos puesto a esta ciudad en nuestro itinerario. A la mañana siguiente desayunamos chocolate con churros, justo al lado de la Iglesia de Sta. Mª. de Azogue que visitamos a continuación.

El parador lo vimos desde el coche mientras proseguiamos hacía nuestro siguiente punto de destino, Astorga.
( Continuará)
