Una erección, no, sólo me estaba meando.
De repente abrí los ojos, estaba oscuro, tan sólo la verdosa luz del despertador encima de la cómoda de mimbre negro,
situada justo en la esquina contraria a donde duermo, refulgía cual faro mítico atrayendo mí atención, eran las tres y media...mierda, exclamé sin mayor convicción. Era lo suficientemente pronto como para volverme a dormir, así que me levanté, fui al servicio, que por eso me desperté, aunque al principio ver que tenía una erección, me despistó, casi me creo que lo que tenía era ganas de marcha, pero era sólo urgencia urinaria. Me volví a refugiar entre las sábanas calentitas buscando la desconexión.

msdalloway dijo
Este comentario anterior iba en el otro post en el que ahora ya está colocado, así que si quieres, mejor borras los dos comentarios de este post, ¿eh?
Saludos, Rafa.
16 Noviembre 2006 | 01:56 PM