Tronco no te dejes comer las orejas
Acabo de llegar a casa, a la una y media cuando iba para el curro, el termómetro de Pza. de Armas marcaba 32º, no quiero ni imaginar hasta que temperatura hemos alcanzado. A partir de un momento el sudor corría por mi cuerpo intentando disminuir su temperatura. Platos arriba, platos abajo a un ritmo trepidante, no nos daba tiempo a limpiar la mesa cuando ya se habían sentado otros clientes. Hemos hecho unos 600 euros, que con lo que nos queda de la tarde/noche, puede que lleguemos a los mil. 
Estaba contento el jefe, claro, y se notaba, no nos ha andado dando la charla sobre que no se puede fumar, aunque sea un bar de fumadores, ni beber alcohol, aunque él lo beba, ni se puede comer más de una vez al día, normas que nos refregó, bueno a mi en particular no, porque ni bebo, fumo o como allí, un poquito hasta la saciedad. Conste que en el fondo entiendo su postura, aunque también entiendo la postura de los que en definitiva están levantando el bar. El problema creo que vino porque el lunes nefasto, encima tuvimos la mala suerte de que apareció el socio capitalista y debió de andar comiéndole la oreja. Me quedé con las ganas de decirle que no hiciera caso a quien está a 600 km y sólo viene a poner el cazo, sin tener ni puta idea de como nos lo curramos. Que recordase que el equipo somos nosotros y por muy buena comida que se sirva,el servicio cuenta y mucho. Que halla mal rollo, no es bueno ni para nuestra interrelación ni para el negocio. Al final no le dije nada, y ya ayer por la tarde les dejó fumar algún que otro cigarrito, y la cosa se empezó a apaciguar.
Esto me lleva a reflexionar sobre lo fácil que resulta meter cizaña y como las personas nos podemos dejar influenciar al no tener claros nuestros principios.



jotatrujillo dijo
Mal asunto, ya sabes lo que se dice: !las medias ni para las mujeres!.
Que descanses fresquito.
Saludos.
9 Mayo 2007 | 06:02 PM