Descargándome
Lo peor no es que haya estado aquí mi hermano, si no que durante una semana no dejo de comerme la cabeza rememorando las variadas estupideces a las que nos ha sometido, principalmente a mi familia, por eso ayer trabajé en el mejor estilo de las huelgas a la japonesa, con un ahinco a destajo, en un intento de evitar que mi mente tuviese un hueco por donde volviese a pensar en él. Me di la paliza padre, pero es que cuando me paraba para esperar una vuelta, o para recoger un pedido, recordaba tal o cual cosa, como el detalle de menospreciar al resto de España, que según él tiene envidia de Madrid, delante de mi hija, sevillana de nacimiento, o del camarero, que debió de morderse la lengua mostrando el respeto y la educación de la que mi cretino hermano carece.
El sábado tuvo otro detalle de esos que uno se pregunta si realmente el ser humano ha evolucionado. Fueron a cenar a un Pizza Hut pero que era restaurante, y en plan graciosillo, le dijo a la camarera que les servía la mesa que quería una cerveza, pero no una cerveza normal, si no la más grande... mi mujer sintiendo verguenza ajena, le explicó que aquí la cerveza se sirve en vaso pequeño para mantener el frio, que los contenedores grandes acaban al final como caldo imbebible, pero él, erre que erre, que tenía mucha sed, y mi pobre y sufrida mujer desistió de seguir entrando al trapo con el patético imitador de Pajares. Ya había asistido a esa faceta suya de gracioso una vez que fuimos al Mercadona y se puso en ese plan con la cajera, que uno viendo la cara de la chica y sus gestos, casi podía leer su mente pensando, joder ya me ha tocado otro subnormal. Digo yo, que mi hermano no puede pensar que esas personas están trabajando y no les pagan para aguantar sandeces de un pringao prepotente y egocéntrico que va de payaso. Ciertamente hay trabajos que no están pagados.
Estaré una semana así, regurgitando la bilis que me he tragado, tanto la propia vivida en primera persona, como de la que me he enterado a posteriori que han vivido tanto mis hijos como mi maravillosa esposa.
El sábado por la tarde, reventado, sudoroso, con los pies hechos una pena, mi mujer me preguntó, ¿ tienes hambre, necesitas algo?, y uno, que le salió de dentro, contestó, no necesito nada, lo tengo todo, te tengo a ti, que se lo decía a ella, pero se lo restregué a él, porque tengo lo que no se puede pagar con dinero, lo que se forja en la complicidad de la pareja, lo que uno recoje tras haber sembrado.



despistada dijo
ains, que bonito... sight... :) Si quieres te mando una bandejita de mis canelones congelados... xDD (si cuela, cuela) pa que tragues la bilis acompañada...
15 Mayo 2007 | 11:09 AM