Y se lio
La cosa andaba el miércoles por la tarde en que estaríamos hasta que pasase la bulla de las comidas, después iríamos a la comunión. El jueves por la tarde, cuando le pregunté si abriríamos por la noche, me dijo que si, y no dije ni mu, mientras pensaba que si curraba por la noche, después de las comidas necesitaba descansar, e ir a la comunión para un par de horas era algo inviable. El viernes por la mañana, al principio de la jornada, "C" tenía la cara hasta el suelo, y en el ambiente se cortaba la tensión. Por la tarde, tal como llegúe, se llenó todo de gente y estuvimos a toda marcha durante una hora más o menos. Fue entonces cuando sucedió un hecho que me tiene con las tripas revueltas. En nuestro sistema de organización, tenemos un corcho en la pared con la numeración de las mesas para pinchar en ellas una copia de nuestra comanda. Sobre ella escribimos las cosas que nos piden, de manera tal, que aunque no sea una mesa mía quien me pide algo, se lo llevo y lo apunto en la comanda que está pinchada en el inestable tablón de corcho. Dado el volumen de trabajo, o sea que vamos a carajo sacado, que has de escribir a mano alzada, sobre un corcho, y teniendo en equilibrio un plato con la otra mano, es de lógica suponer que la letra no va a salir perfecta precisamente. Volvía con la mano llena de vasos, en la otra platos, y en la cabeza revoloteando pedidos del estilo de traeme una cerveza, un agua, la cuenta... me encuentro en la barra a la hijadeputa de mi compañera calentándole la cabeza a mi jefe con que no entiende mí letra, y en esas llego yo.
- ¿ Qué pone aquí? - me pregunta él-
_ Una cerveza- repondo con toda naturalidad y las manos llenas de vasos y platos.
- ( Con tono irónico) ¿ Una cerveza? ¿ y dónde está el palo de la E? y blablabla
Si hay una cosa que me puede tocar lo cojones es que se metan con mi letra y como sé que discutir con él es para nada, me subió desde las pelotas hacía arriba por el estómago una oleada de rabia/indignación que estuve a punto de estamparle los platos en la cara y mandarle a la mierda en ese instante, ya que fue la gota que colmó el vaso.
Durante la siguiente hora no sé ni como aguanté, porque desde ese instante una amargura me corroía por dentro como el mejor ácido y lo único en que pensaba era en darle un par de ostias y largarme porque para dar el do de pecho como hago en esa mierda de puto bar y reventarme a trabajar como un mulo, puedo hacerlo en cualquier otro puto bar.

No sé que me mueve más a la indignación, si que mi jefe se dejase manipular por la otra perra, o que la otra lo sea tanto. Desde luego si que tengo clara una cosa, va a escribirle en la comandas su puta madre, porque desde ahora, le diré, he puesto una cerveza en la mesa uno, y si quiere apuntarlo que lo haga y si no, eso que perderá el gilipollas que no sabe leer cerveza en una comanda de una carta que sólo tiene una comida que empieza por C, Carne mechada.
Y esta historia todavía no ha acabado, porque tras el rebote que cogí, luego se dedicó, como hace siempre, a intentar bajar los ánimos con chanzas, o sea que primero te calienta y luego jijiji, y uno que de tonto no tiene ni un pelo, se dio cuenta de que todo esto vino por la mierda de la comunión, que al final al irse, me cogió del brazo y me dijo, mañana por la noche no venimos. Eso fue sobre las once. Al llegar a casa a la una, me dice mi mujer que no trabajo hoy, así que estoy esperando para llamarle a ver que coño pasa, porque por lo visto él si va a trabajar al mediodia. Harto estoy de nunca saber a que atenernos y desde luego tengo tantas ganas de verlo como de comer mierda con cuchillo y tenedor.
Lo que más me jode es que, y esto lo juro ante Dios, yo disfruto con mi trabajo. Que llegue una mesa de extranjeros e intentar comunicarnos más allá del lenguaje, ver su agradecimiento ante mí esfuerzo por comprenderlos, o tener bien atendidas mis mesas sin que les falte nada controlando sus pedidos, me causa una honda satisfacción personal por el trabajo bien hecho, para que luego me salga con una soberana gilipollez que me amargue, no hay derecho.
Su problema es que no nos ve como personas, si no como empleados, es incapaz de ver más allá de la faz superficial porque ni le interesa ni le importa. Los números es lo fundamental. No ve ni valora el esfuerzo que realizamos, tan sólo destaca lo malo que hagamos, y estoy por ver que alguna vez nos felicite, mentira, lo hace cuando hace una buena caja, sin darse cuenta de que eso no depende de nosotros, porque la afluencia de público está fuera de nuestras manos. Debería ver que nosotros atendemos con el mismo mimo a todas las mesas, esté el patio lleno o con una, que eso si es un valor a tener en cuenta. Nos infravalora a todos cuando tanto "C" le da sopa con hondas, "J" lleva la cocina por completo cuando se va, "S" es una perra que debería haber largado hace tiempo pero que no mete mano en la caja, y yo, que me parto el pecho currando y he manuscrito más de lo que él escribiría en tres de sus putas vidas de analfabeto ignorante que va de listillo.



marihuano dijo
te veo calentito ;)))
Haber esa comunion, si ha habido mas de un tipo de hostia.
26 Mayo 2007 | 04:31 PM