Un problema gramatical
Ayer me dieron la del tigre, frase hecha que viene a significar una buena paliza. Llegamos a los ochocientos euros, sin más camareros que uno mismo. Hubo un momento que hasta sentí nauseas por el esfuerzo. Hacía mucho tiempo que no llegaba a un estado tal de intensidad con el ejercicio físico. Lo mejor vino al final, cuando ya empezaba a recoger algo, que vino mi jefe y dijo - vamos a regar las plantas- y yo ingenuo, le digo - vale- entendiendo que empezase a hacerlo él mientras seguía con las mesas, y a los dos segundos dice que se va, pero es que luego hablando, bueno mejor dicho criticando, con "J", este me cuenta que también le dijo a él -vamos a recoger la cocina- e hizo lo mismo. De esto deduzco que mi jefe tiene un problema con el número, y cuando habla en plural, en realidad debería utilizar el singular, y eso es un problema gramatical, además de tocar un poquito las narices.

Anduvo por la mañana dándome la lata con que si no había podido cocinar porque estaba solo y tenía que atender los desayunos. Me callé, para que le voy a decir que si tiene al de por la mañana de baja y él ha decidido suplirle, es lo que hay, o que se pensaba que se iba a poder duplicar, como hice yo en el patio supliendo a la otra camarera, para eso hay que tener una capacidad que él no tiene, ni siquiera es capaz de hacer el trabajo de uno, como lo va a ser de dos. Quiere no meter a nadie, ahorrarse los sueldos y que encima esto marche con tres como con cinco, y claro, no funciona.
Para colmo vienen hoy familiares suyos, o sea que esta noche hasta las tantas, como si lo viera, y luego cuando llegue la hora de recoger tomará las de Villadiego, y ahí os quedaís "J" y"P" para "dejarlo todo bien recogidito" como le suele gustar decir.

despistada dijo
A que dan ganas de meter un laxante en la olla?? (a mí, sólo de leerlo, me las da).
17 Julio 2007 | 03:10 PM