Un buen momento
Recogimos por la tarde a mi madre en la Estación de Santa Justa, que estaba bulliciosa y llena como no la había visto en mi vida. Viene a recoger el diagnóstico de las pruebas que le hemos hecho en estos meses, casi con toda probabilidad Alzheimer. Espero que por fin con esto mi hermano despierte de su letargo y empiece a espabilar al repecto dejando de especular con lo que le pasa. En fin, la esperanza es lo último que se pierde, aunque con este hace mucho tiempo que la perdí.

El día no va mál por ahora, mi mujer me subió un café a la cama, como todos los días laborables suyos, también es cierto, y nunca se lo agradeceré lo suficiente a pesar de decirle gracias cada vez que lo posa en la mesilla. Bajé al gimnasio y no hubo demasiado tráfico, demasiado, que haberlo lo hubo. Entrené como pude, que teniendo en cuenta al hombro y su estado, el mero hecho de que no me duela continuamente es un éxito y encima el ordenador ha funcionado sólo al segundo intento, casi ya puedo adjudicar un aprobado al día sin lugar a dudas.

Estoy en un extraño estado de calma que quizá por lo inusual me llama la atención, es como si todo estuviera rodando en su sitio, como si los engranajes encajaran perfectamente y hasta diría que siento, porque oir, lo que se dice oir no oigo, como si una banda sonora estuviese alrededor mía. Tanto bueno me escama, ¿será que necesito de un contrapeso? No debería plantearme estas cosas, es como mentar al diablo, mejor sigo disfrutando de este momento como lo que es, un buen momento.




jotatrujillo dijo
Disfruta el momento y olvida todo lo demás. Hoy puede ser un gran día... y si no ya vendrá otro mejor.
Saludos.
19 Noviembre 2007 | 01:13 PM