Hace calor y es difícil poner una receta que no sea algo líquido o fresquito que es lo único que te entra y es lo que haremos.

Pondremos la lechuga en remojo a fin de que se hidrate bien. La escurriremos a conciencia, que no hay cosa peor que una ensalada con exceso de agua.

Añadiremos unos tomates fresquitos de la nevera, cortados a cuadros o como nos apetezca.

Una cebolla laminada, o media, o sin cebolla, pero esta ensalada la lleva.

Un huevo duro.

Y finalmente una lata de atún.

Aliñamos al gusto con sal, aceite y vinagre.