Miércoles santo.
Miércoles santo, la ciudad vive horas que acercan al apogeo religioso. Ya no se puede entrar hacia mi trabajo, unos señores vestidos de uniforme te dicen que a derecha o izquierda pero que de centro nada. No es que me importe porque voy andando pero la fila de coches, sus tubos de escape y su pitidos inútiles son algo molestos, creo que buscaré una ruta alternativa.
El olor a incienso se impregna en la ropa, cuando llego a casa parece que llevo una nueva colonia. En los balcones, vestidos de gala, asoman medio cuerpo sus inquilinos, a pesar de que faltan varias horas para que pase por allí la procesión, hay impaciencia, ganas de Semana Santa.
Algunos se quejan de las molestias que esto supone para la ciudad/país, pero yo les digo que no alcen mucho la voz, no vaya a ser que les oigan y acaben quitándonos estos pocos días festivos.





lilian fernandez dijo
Que contradiccion, se supones que tenemos que vivir con austeridad y recomiento, pero donde yo vivo sales a pasear y lo que ves es un enjambre de gente vestida como dice mi madre de domingo, las Sras. parecen un arbolito de Navidad todas enjoyadas y los hombres con sus trajes tambien que aqui la igualdad de llevar el mostrario de joyeria encimas es para hombres como mujeres.Y luego claro esos mismos se quejan de que el paro de que si la vida esta mal.Pero a comer a la venta que es semana santa y hay que ir a ver las procesiones y cocinar en casa pierdes tiempo PERO ESPAÑA VA BIEN UN SALUDO
8 Abril 2009 | 02:00 PM