Disfrutar del camino
Días de asueto y descanso estos de esta última semana. Me he quedado solo cuidando del perro o debería decir que el cuida de mi, no sé, no está nada claro quien cuida a quien.
Los primeros días no hice nada más que tocarme las narices pero hasta eso llega un momento en que te harta y ando de lo más activo ahora. Va a ser cierto que de todo te cansas.
Sigo levantándome temprano, aunque también es cierto que me acuesto igual. Donde quizá me he explayado ha sido ejerciendo el pecado capital de la gula, porque me he comido los helados de todo el verano en cinco días, claro que eso también se ha acabado, de nuevo parece que cuando consigues algo, desaparece el anhelo que tenías por conseguirlo y que era el verdadero motor de tus aspiraciones, el camino al premio no el premio en si. Ya hace algún tiempo me dijo un conocido que la gracia no estaba en cepillarse a sus ligues, si no en el proceso del ligue en si, en el instante en que ella se rendía a sus pies, dejaba de tener interés para él.
Uno se pregunta si no pasaremos media vida intentando conseguir nuestras metas para que al final si llegamos nos sintamos frustrados la otra media vida porque lo que nos movía no era el premio. Quizá deberíamos disfrutar más de los caminos.


