El dichoso grifo del jardín
Tras variadas dificultades he conseguido arreglar el grifo del jardín. Era de esas cosas que siempre dejabas para otro momento porque tampoco era un goteo serio, lo suficiente para mantener aquello húmedo pero sin salirse a chorros que habría disparado la señal de urgente. No, era la típica gota que resbalaba por la tuberia y encharcaba a su cercano alrededor.
Este no era un grifo que viniese con la casa. Un día, con motivo de mí cumpleaños, mi compadre me regaló dos árboles, un manzano que coloqué en una esquina del lateral y un peral que iba a colocar en el lado contrario. Al hacer el agujero para introducir el frutal me encontré con la tubería que pasaba en diagonal, si, ya sé que es algo ilógico, pero en esta construcción solo fue una más, y con la suficiente fuerza de la azada que estaba usando la corté como un cuchillo caliente la mantequilla. Ni que decir que se armó la de Dios es Cristo, saliendo agua a mansalva y convirtiendo en un lodazal aquello. Tuve que ir, esta vez si, de urgencia a buscar algo para empalmar la tubería porque era la que llevaba el agua hacia la casa. Comprando el cacharro pensé que ya que estaba hecho el corte podía coger una "t" y sacar un grifo en esa zona, siendo este el génesis de la modificación.
Desde el principio algo sencillo y simple como era poner aquella " t " empezó a dar problemas porque el agua, como no, se salía. Varias veces cambié la pieza, hasta que con una dejó de salir el agua. Tapé el agujero y coloqué el grifo, pero al día siguiente vi que una pequeña gotita resbalaba y por no volver a liarme con el dichoso grifo lo iba dejando para otro momento, momento que nunca llegaba, hasta esta semana que no tenía familia en casa y cortar el agua no suponía mayor problema.
De nuevo algo que parecia fácil se complicó, porque cuando vine con la pieza me había equivocado de tamaño, ya, ya, sé que direís que tendría que haberme fijado, pero uno no es perfecto y cuando tenía la pieza en la mano puedo asegurar que pensé que era esa. Tras volver a por la pieza con el tamaño correcto, la monté pero seguía saliendo el agua. Probé entonces a utilizar teflón y parecía que resultaba pero tras la comprobación de dejar transcurrir el periodo nocturno, el agua se salía, menos pero salía. Entonces opté por cambiarlo todo. Al principio no cerraba bien, y me desesperaba de montar y desmontarlo, era como si sobrase alguna junta, y opté por quitar una de ellas y entonces el cielo se abrió, encajó a la perfección y dejó de salir agua.
No quise ponerme demasiado contento no fuese a sufrir otro batacazo, esperé a que pasase de nuevo otra noche. Me levanté y casi con lágrimas en los ojos comprobé que el suelo se estaba secando. Aleluya.






josapo dijo
Lo que fastidia la fontaneria eh. Por cierto uncultivador has leido a fukuoka? Salud.
17 Agosto 2009 | 12:08 PM