El espeluznante caso de los calcetines desparejados
Me asombra, desconcierta, alucina, resulta incomprensible y sorprende el que cada vez que recojo ropa siempre haya algún calcetÃn que aparezca sin su correspondiente pareja. Miras el tambor de la lavadora por si se hubiera quedado ahÃ, pero está más vacÃo que mà cartera. Te asomas al cubo de la ropa sucia, algo en cierto modo absurdo porque pusiste la última con todos los restos de ropa que quedaban, saltándote a la torera la regla por antonomasia del lavado de ropa, no juntar blanco con color, e hiciste un lavado tipo ONU, con todos los colores de la paleta existente y solo la suerte, que no usaras agua caliente y que no habÃa ninguna prenda que pudiera soltar el tinte, consiguió que no sucediera que de nuevo en vez de calcetines blancos fuese durante un año al gimnasio con calcetines rosas.

Por un momento piensas que igual se han podido ir al filtro, algo improbable porque el atasco provocarÃa que para empezar la lavadora no hubiera terminado y además una poquita de agua habrÃa salido dando lugar a una versión diminuta del lago Baikal. Tocas el interior del bombo, de nuevo, buscando que alguno se haya quedado pegado, pero que va, allà no hay nada, una sensación extraña te recorre cuando te das cuenta que estás con medio cuerpo metido en el electrodoméstico e igual puedes acabar tan perdido como los calcetines.

Todo esto viene porque ayer la acumulación de estos calcetines sobrepasaba con creces la caja destinada a tal fin y que tiene tan solo un año de vida. Asà a ojo de buen cubero hay como un centenar y uno no puede por menos que preguntarse dónde están esas unidades perdidas. Si fuese un general ya me habrÃan hecho un consejo de guerra por perder tantos soldados sin tener una explicación mÃnimamente plausible, y no la tengo, es más, esto empieza a ser un digno caso de Cuarto Milenio o un misterio con suficiente intriga para que Agatha Christie hubiera realizado una novela, al menos asà sabrÃa que ha pasado con ellos.



jotatrujillo dijo
No debes preocuparte, el dÃa menos pensado empiezan a aparecer en los sitios mas inverosÃmiles y cuando menos te lo esperas.
Algo parecido pasa con tus siempre bienvenidos escritos, que se pierden en el tiempo y aparecen cuando menos te lo esperas.
Cuando te aparezca un calcetin, te llevarás una gran alegrÃa, como me la llevo yo hoy al leerte.
Un abrazo.
10 Marzo 2010 | 06:18 PM