Llueve, llueve mucho
Llueve, llueve mucho, nada de diluvio, si no de esa lluvia cansina que crees que no moja hasta que después de sacar al perro vuelves empapado y no dejas de preguntarte como ha sido si apenas caía un chispeo. Los charcos deberían haber sido un aviso porque no se crean hasta que el suelo está bien empapuchado, y te has tirado el paseo entero sorteándolos.
En el cristal caen regueros paralelos de agua que acaban precipitándose al vacio al llegar al final de la ventana. Un suicidio colectivo que a nadie importa porque nuevas gotas se acumulan para iniciar otro paseo vertical en una rueda sin fin. Que similitud con las vidas humanas.



despistada dijo
Lo mejor de la lluvia es poder quedarse en casa, secar al perro y tomar un café calentito. Lo peor es tener que ir a trabajar con los zapatos mojados. Viva la lluvia los domingos por la tarde!
29 Noviembre 2010 | 11:23 AM